Pisando Base

P1060549-postDos años y medio después vuelvo a casa.

En los dias previos me estuve imaginando cómo sería, especialmente por el hecho de que dentro de esos dos años y medio estuve en un periodo bastante duro, y siempre me encontraba con la imagen de sentimientos guardados que reventarían nada más al pisar el país. Pero parece que era menos grave de lo que pensaba, al ver a mi familia y amigos me hice la pregunta ¿qué era lo que tenía? Y es que en realidad casi todo se esfumó, por eso es bueno volver.

Obviamente el silencio se ha hecho bastante presente en algunos encuentros, me he desconectado, me cerré en un momento, pero también es porque descubro que algunos siguen en lo mismo, el puro trago, y realmente ya no es de mi incumbencia.
Los últimos días he estado en casa, en la hamaca y ciertamente es lo que más disfruto por ahora, es la autocomplacencia, es la tropicalidad corriendo por mis venas. Tranquilo.
Pero esta vez hay una enorme diferencia: quiero volver. Bruselas es donde he querido estar en los últimos 3 años y ahora apenas lo conseguí, no pretendo más que descubrir y al paso de la novedad dejarme llevar. Justo unos días antes de llegar a México caminaba yo por el centro en la madrugada, pensando ¿por qué no ser también de aquí?

6 thoughts on “Pisando Base

  1. dulce

    Solo una vez en mi vida me sentí tan feliz que tuve mucho miedo de que esa felicidad acabara, cuando tuve que aterrizar me encontré con un libro de Milán Kundera que se llama “la ignorancia” y aborda temas relacionados con el exilio y jamás me había sentido tan identificada (aunque no fuera una exiliada jeje), y este fragmento me hizo pensar mucho en la posibilidad de decir “me quedo aquí”

    -El mismo cineasta del subconsciente que, de día, le enviaba instantáneas del paisaje natal cual imágenes de felicidad, proyectaba de noche aterradores regresos a ese mismo país. El día se iluminaba con la belleza del país abandonado; la noche, con el horror a regresar. El día le mostraba el paraíso perdido; la noche, el infierno del que había huido.-

    Tenía tantas ganas de quedarme, pero quería abrazar a mi mamá y comerme una tlayuda! entonces fui aterrizando, todo es tan diferente y hay un antes y un después a partir del momento en que pisas tierras lejanas, leí tu post y me sentí tan identificada que volví a sentir un nudo en la garganta, pero nuestro país es tan bello que vale la pena dejarlo y volver cada que sea posible porque esto nos hace apreciarlo cada vez más! ánimo 🙂

  2. Ray Post author

    Es raro como ya me mencionas al exilio. Es raro también como uno puede vivir con la mente en un lugar y la cabeza en otro, siempre preparado para el retorno, sin darse cuenta de que lo que uno realmente quisiera es volver en el tiempo. No hay más.
    Rulfo decía que hacia atrás está sólo el olvido y el no me acuerdo. Quién fuera olvidadizo.

  3. dulce

    En griego, «regreso» se dice nostos. Algos significa «sufrimiento». La nostalgia es,
    pues, el sufrimiento causado por el deseo incumplido de regresar. La mayoría de los
    europeos puede emplear para esta noción fundamental una palabra de origen
    griego (nostalgia) y, además, otras palabras con raíces en la lengua nacional: en
    español decimos «añoranza»; en portugués, saudade. En cada lengua estas
    palabras poseen un matiz semántico distinto. Con frecuencia tan sólo significan la
    tristeza causada por la imposibilidad de regresar a la propia tierra. Morriña del
    terruño. Morriña del hogar. En inglés sería homesickness, o en alemán Heimweh, o
    en holandés heimwee. Pero es una reducción espacial de esa gran noción. El
    islandés, una de las lenguas europeas más antiguas, distingue claramente dos
    términos: söknudur: nostalgia en su sentido general; y heimfra: morriña del terruño.
    Los checos, al lado de la palabra «nostalgia» tomada del griego, tienen para la
    misma noción su propio sustantivo: stesk, y su propio verbo; una de las frases de
    amor checas más conmovedoras es styska se mi po tobe: «te añoro; ya no puedo
    soportar el dolor de tu ausencia». En español, «añoranza» proviene del verbo
    «añorar», que proviene a su vez del catalán enyorar, derivado del verbo latino
    ignorare (ignorar, no saber de algo). A la luz de esta etimología, la nostalgia se nos
    revela como el dolor de la ignorancia. Estás lejos, y no sé qué es de ti. Mi país
    queda lejos, y no sé qué ocurre en él. Algunas lenguas tienen alguna dificultad con
    la añoranza: los franceses sólo pueden expresarla mediante la palabra de origen
    griego (nostalgie) y no tienen verbo; pueden decir: je m’ennuie de toi (equivalente a
    «te echo de menos» o «en falta»), pero esta expresión es endeble, fría, en todo
    caso demasiado leve para un sentimiento tan grave. Los alemanes emplean pocas
    veces la palabra «nostalgia» en su forma griega y prefieren decir Sehnsucht: deseo
    de lo que está ausente; pero Sehnsucht puede aludir tanto a lo que fue como a lo
    que nunca ha sido (una nueva aventura), por lo que no implica necesariamente la
    idea de un nostos; para incluir en la Sehnsucht la obsesión del regreso, habría que
    añadir un complemento: Senhsucht nach der Vergangenheit, nach der verlorenen
    Kindheit, o nach der ersten Liebe (deseo del pasado, de la infancia perdida o del
    primer amor).

    Otro fragmento del libro que te hablé, también quisiera volver el tiempo u.u

  4. Ray Post author

    Lamentablemente no lo encuentro ni en Amazon ni en la librería del Fondo de Cultura “Económica” 🙁

  5. dulce

    🙁 Yo tampoco lo he visto aquí.
    Vuelve a Europa! hay mejores librerías de ese lado! jaja broma! a ver si puedo pasar en estos días a Porrúa y pregunto vale? yo te aviso 😀

  6. Ray Post author

    Pero valen un ojito de la cara, aunque realmente aquí también es excesivamente caro, no me sorprende dada la política interna. Muchas gracias por pasar a ver 🙂

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