Soy una raya en el mar

P1060778-coloresFui a pagarme una promesa. La hice justo después de la última vez que visité el Mar del Norte, hogar de la nostalgia, porque realmente sentí que mis ojos deseaban profundamente cambiar ese grisáceo por el azul alegre del Pacífico.

Aunque tengo mis playas favoritas, Concepción Bamba y Chipehua (ambas en el Istmo), decidí que quería sumergirme en las enormes albercas de Huatulco. De ahí mi favorita siempre había sido El Arrocito, pero esta vez la cambié por El Maguey (en foto) y su precisa forma de ayudar a la cicatrización con sus destellos verdes sobre la arena dorada.

Fueron excelentes días para estar ahí, es temporada baja, y las playas están semivacías, idóneas para nadar a mis anchas.

En las vísperas de mi cumpleaños siempre me pongo ciertamente melancólico y me puse a pensar que Huatulco era un buen lugar para morir (el futuro llegó hace un rato), así mi cuerpo haría como último viaje el recorrido hacia el Istmo, es decir, por la costera, es decir, bordeando el Pacífico.